Ciudad del Vaticano (Papado), Pio XI (1922-1939), 10 Lire, 1934 / XIII. Plata 0,835 / 10,02g. / 27,10mm. Anv: PIVS XI PONT · MAX · A · XIII, busto a izq., firma MISTRUZZI / A·MOTTI·INC debajo. Rev: STATO DELLA CITTA' DEL VATICANO, Virgen nimbada entronizada de frente sosteniendo con una mano una ramita de laurel y con la otra al niño Jesus, L.-10 en campo a los lados, 19-34 / REGINA / PACIS debajo. Cant: P-C-I-R-C. Roma. Ref: Alfa#PI11.75; KM#8. XF
El proceso de unificación italiana, liderado por Vittorio Emanuele II, terminó chocando de lleno contra el Papado, que no solo detentaba un poder espiritual sino también temporal: los Estados Papales cubrían un amplio territorio en el centro de Italia, de los cuales el Papa era su soberano absoluto. Ya en la década de 1860 se perderían la mayoría de las regiones bajo autoridad papal, pero en septiembre de 1870 se dará el asalto directo a Roma. Las tropas papales resistirán pero superadas en números serán derrotadas, la Ciudad Eterna será proclamada como la nueva capital del Reino de Italia y Pío IX se refugiará en el Palacio Vaticano, negándose a abandonar la ciudad y denunciando que era un "prisionero" del rey italiano.
La situación de tensión y hostilidad entre las autoridades italianas y el Papado se mantendrá durante casi seis décadas, sin cambios sustanciales en el status quo, hasta los años de Mussolini y Pío XI. Es importante señalar que durante todo este tiempo, el Papado dejó de ser un Estado, y perdió sus territorios, su ejército y también su casa de moneda. En 1929 se llegará a un acuerdo y se firmarán los Pactos de Letrán, en virtud de los cuales, el gobierno de la Italia fascista, dirigido por Benito Mussolini, admitió reconocer a la Santa Sede como un Estado independiente, dotado de facultades de autogobierno y con opción a establecer relaciones diplomáticas propias. Con ello se restauraba el carácter de Estado Soberano para una porción territorial de Roma ocupada físicamente por la Santa Sede y, por ende, para la Iglesia Católica. Ese mismo año, las emisiones monetarias papales se reanudarían.
Soberbia moneda vaticana de diez liras de plata, del papado de Pio XI (1922-1939). Anverso con un gran retrato del Santo Padre y reverso con la Virgen María entronizada junto al Niño Jesús. Solo 60.000 ejemplares acuñados para este año.
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