Imperio Bizantino, Andronico II (1282-1328) y Miguel IX Paleologo (1294-1320), reinado conjunto (1294-1320), Basilikon, s/f (1304-1320). AR / 2,10g. / 21,62mm. Anv: KVPIE BOHΘΕΙ, Cristo nimbado entronizado de frente, bendiciendo con mano derecha y sosteniendo evangelios con la izq., IC-XC a los lados. Rev: AVTOKPATO PEC PWMAIWN, Andronico II en campo izq. de pie de frente vistiendo corona con pendilia y loros, en campo der. Miguel IX con la misma vestimenta, ambos sosteniendo labarum entre ellos. Constantinopla. Ref: DOC, clase VIII, tipo F; Sear#2402; PCPC#167. VF+
El reinado conjunto de Andrónico II Paleólogo (1282-1328) junto a su hijo Miguel IX (co-emperador desde 1294 hasta su muerte en 1320), coincidió con un período de profunda crisis política, militar y económica para el Imperio Bizantino. Tras suceder a Miguel VIII, Andrónico II revirtió varias de sus políticas impopulares, especialmente la unión eclesiástica con Roma, pero, la necesidad de reducir gastos llevó a una fuerte desmilitarización, incluyendo la disolución de gran parte de la marina imperial, lo que debilitó gravemente la defensa del imperio. Esto se dio en un momento especialmente sensible, ya que se cernían sobre Constantinopla graves amenazas externas. En Asia Menor, los turcos otomanos y otros beyliks avanzaron rápidamente; y tras la decisiva batalla de Bafeo (1302), se hicieron con la casi totalidad de Anatolia. Para compensar la falta de tropas propias, Andrónico II contrató a la Compañía Catalana, cuyos mercenarios, tras un breve éxito inicial contra los turcos, se volvieron contra el imperio y devastaron Tracia y Macedonia.
En el ámbito interno, el gobierno se vio plagado por tensiones dinásticas y dificultades fiscales crónicas. Miguel IX, aunque co-emperador activo, no pudo detener ni la decadencia militar ni el deterioro territorial, y su prematura muerte en 1320 dejó debilitada la posición de Andrónico II, cuya autoridad sería cuestionada en la inminente guerra civil con su nieto Andrónico III. En conjunto, el período de Andrónico II y Miguel IX representa uno de los momentos más críticos del Bizancio tardío: retroceso territorial drástico, colapso militar y creciente inestabilidad política, factores que allanaron el camino para la fragmentación interna y el imparable avance otomano del siglo XIV.
Espectacular basilikon bizantino, una moneda modelada a partir del grosso veneciano que será justamente introducida por Andrónico II hacia 1304, entre otros motivos, para pagar a los mercenarios de la Compañía Catalana. La acuñación del basilikon, con un fino de unas 920 milésimas, significará la reintroducción a gran escala de la moneda de plata en el imperio.
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