Liegnitz-Brieg (Ducados Unidos), Casa Piast de Silesia (1138-1675), Federico II (1521-1547), Groschen, 1545. AR / 1,94g. / 22,69mm. Anv: + (trebol) FRIDERI·D·G·DVX·SLESI·LEG·BRE, busto acorazado a der., doble grafila de puntos. Rev: VERB·DOMI·MANET·IN·ETERN·1545, aguila de Silesia de frente con las alas abiertas y cabeza a izq., doble grafila de puntos. Liegnitz o Brieg. Ref: Friedensburg-Segen#1370; Kopick#4925. XF
Liegnitz y Brieg (Legnica y Brzeg) fueron Estados de Silesia gobernados por la Casa de Piast desde la Edad Media hasta época moderna. Aunque formalmente vasallos de la Corona de Bohemia, los duques ejercían una amplia autonomía interna, y controlaban extensos territorios que fueron cambiando a lo largo de los siglos por las herencias y particiones familiares. Durante los siglos XV y XVI, esta región vivió un proceso de consolidación política y fuerte desarrollo económico, beneficiándose de su posición estratégica en importantes rutas comerciales, así como también de la actividad minera propia de Silesia.
Federico II fue uno de los personajes más importantes de esta dinastía, gobernando inicialmente como Duque de Liegnitz desde 1488 y más tarde, a partir de 1521, también de Brieg, gobernando ambos Ducados en Unión Personal hasta 1547. Fue un soberano enérgico e innovador, que adopto tempranamente la Reforma protestante y promovió la introducción del luteranismo en sus dominios. Mantuvo además una relación prudente con el Reino de Bohemia y el Sacro Imperio, evitando conflictos que pusieran en riesgo la estabilidad de sus tierras. Su gobierno dejó una base sólida para la continuidad de la Casa de Piast en la región, aunque esta línea dinástica acabaría extinguiéndose en el siglo XVII.
Notable groschen de plata de Federico II (1521-1547) con un soberbio retrato renacentista del duque, al cual se lo ve barbado y con su armadura en anverso. Además del retrato, otra cuestión hace fascinante a esta moneda, y es su leyenda de reverso: "VERB·DOMI·MANET·IN·ETERN·" forma abreviada de “VERBUM DOMINI MANET IN AETERNUM” (=La Palabra del Señor permanece para siempre). Esta frase, tomada de I Pedro 1:25, se convirtió en uno de los lemas centrales de la Reforma Protestante, porque expresaba el principio de la supremacía de las Escrituras frente a la autoridad papal. Por ello, Federico la incorporó a sus monedas como declaración pública de adhesión al luteranismo e instrumento de propaganda confesional. Excelente estado de conservación, una pieza importante.
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