Los mamelucos (del árabe mamluk = "aquel que tiene dueño") fueron una dinastía que gobernó Egipto y Siria por más de dos siglos y medio. De origen étnico mayoritariamente circaciano y turco, y esclavos de condición, habían ido conformando una parte cada vez más importante del ejército ayúbida, pero sobre todo escalando muchos de ellos a los mandos militares más prominentes. En 1248, y en el poco oportuno momento en que una nueva cruzada liderada por nada menos que Luís IX de Francia invadía Egipto, el sultán ayúbida al-Salih Ayyub murió. Su deceso fue ocultado, y el ejército mameluco logró una brillante victoria contra los cruzados. Pero tras el combate los generales mamelucos fueron humillados, y amenazados por al-Mu'azzam Turanshah, hijo del difunto sultán, ante lo cual estos lo asesinaron, nombrando luego a la Shajar al-Durr, una de las esposas del difunto sultán al-Salih como sultana de Egipto. Esto generó un enorme escándalo en el mundo musulmán, y el propio califa al-Musta'sim protestó, por lo que dos meses después, Aybak, uno de los generales mamelucos se casó con ella, inaugurando una nueva dinastía en AH 648 (1250 d.C.). Los mamelucos se convertirían pronto en una poderosa fuerza, una dinastía islámica que incluso lograría frenar la invasión mongola liderada por Hulagu Khan, que en 1258 había arrasado Baghdad, masacrando incluso al califa. El período mameluco se divide en dos grandes etapas, que coinciden con las fracciones al interior del grupo gobernante, primero los bahríes de origen turco, y a partir de 1390 d.C. los burjíes, mayoritariamente circacianos. El dominio mameluco de Egipto finalizaría en 1517, cuando los turcos otomanos conquistaran Egipto, poniendole fin a una de las dinastías más duraderas y exitosas de la historia del país.
Los reyes esclavos de Egipto acuñaron abundante oro, plata y bronce, destacándose sus piezas por una gran riqueza ornamental y artística.
Barquq fue el primer gobernante que inauguró la dinastía de los sultanes burjíes, al deponer al niño sultán Hajji II en 1382 d.C. Sus monedas son muy buscadas al ser las primeras burjíes, pero además tienen la particularidad de no cambiar de tipos ni leyendas entre su primer y segundo reinado, por lo cual unas y otras son indistinguibles salvo por la fecha.
Selecto felús de la ceca de Hamah, una moneda hermosa con pátina del desierto.
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