Reino Unido de Gran Bretaña, Casa Hannover (1714-1801), Jorge II (1727-1760), 1 Shilling, 1758. Plata 0,925 / 5,64g. / 25,45mm. Anv: GEORGIVS·II· DEI·GRATIA·, busto laureado, drapeado y acorazado a izq. Rev: M·B·F·ET H·REX· F·D·B ET·L·D·S·R·I A·T·ET·E 1758·, cuatro escudos cor. en torno a Orden de la Jarretera. Canto: Estriado. Londres. Ref: Spink#3704; KM#583.3. F+
La muerte sin herederos de la reina Ana en 1714 activó meticulosamente el mecanismo sucesorio dispuesto por el Acta de Establecimiento de 1701, diseñado para excluir perpetuamente a los Estuardo católicos del trono. La corona pasó así a Jorge Luis, elector de Hannover, quien era bisnieto de Jacobo I por línea materna y príncipe protestante de un modesto estado alemán, pero que inauguraría la dinastía gobernante del Reino Unido hasta la actualidad. La llegada de Jorge I, un rey que nunca dominó el inglés y prefería delegar el poder en sus ministros, aceleró la evolución hacia un sistema de gobierno de gabinete liderado por la figura emergente del Primer Ministro, papel que Robert Walpole supo encarnar magistralmente al gestionar la estabilidad del nuevo régimen frente a la amenaza constante de los levantamientos jacobitas. Este largo período Hannoveriano, que se extiende hasta el Acta de Unión con Irlanda en 1801, presenció la consolidación del Reino Unido como la gran potencia marítima y financiera de Europa, asentada sobre un innovador sistema de deuda pública, la expansión de su imperio colonial a costa de Francia y una incipiente revolución industrial que reconfiguraría por completo su estructura social y económica.
Jorge II, príncipe de carácter irascible que había mantenido una amarguísima rivalidad con su padre, heredó un trono ya estabilizado donde la supremacía parlamentaria era un hecho incontestable, aunque él fuera el último monarca británico en comandar personalmente un ejército en el campo de batalla, en la victoria de Dettingen en 1743. A pesar de sus inclinaciones marciales y su preferencia por Hannover, su largo gobierno estuvo definido por la política interior de su Primer Ministro Henry Pelham y el carismático liderazgo de William Pitt "el Viejo" durante la Guerra de los Siete Años. En este contexto, el carismático príncipe Carlos Eduardo Estuardo protagonizó en 1745 la última y más romántica tentativa jacobita de restaurar a su dinastía, una rebelión que sembró el pánico al llegar hasta Derby, antes de ser aplastada de forma brutal en Culloden, extinguiendo para siempre el desafío de las Tierras Altas. Sería justamente en tiempo de Jorge II cuando el Reino Unido comenzó a forjar su identidad imperial moderna, arrebatando Canadá a Francia y sentando las bases de su dominio en la India, mientras en el plano cultural su reinado coincidía con el esplendor de la Era Georgiana, marcado por el refinamiento artístico, el auge de la prensa y la consolidación de una vibrante esfera pública que definía ya a una sociedad orgullosamente británica.
Escasa y atractivo chelín de plata esterlina de finales del reinado de Jorge II (1727-1760).
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