Silesia (Ducados), Fernando II (1619-1637), 3 Kreuzer, 1630. AR / 1,60g. / 20,94mm. Anv: ★ FERDI:D·G·RO·I·S·A·G·H·BO·REX, retrato laureado acorazado a der., 3 debajo. Rev: AR:AVS:MA:MO - DVX SIL:& 1630, aguila bicefala coronada con escudo en su pecho. Glatz. Ref: Herinek#1287. XF
Los Ducados de Silesia surgieron a partir de la fragmentación del Reino de Polonia durante el siglo XII, y se consolidaron como entidades feudales autónomas dentro del ámbito de la Casa de los Piast. En 1335, tras una serie de conflictos dinásticos y disputas territoriales, el rey Casimiro III de Polonia renunció oficialmente a sus derechos sobre Silesia mediante el Tratado de Trenčín, reconociendo la soberanía del Reino de Bohemia sobre la región. Esto marcó el comienzo de la incorporación progresiva de los ducados silesianos a la Corona de Bohemia, aunque muchos de ellos siguieron siendo gobernados por ramas locales de los Piast. La región quedó entonces bajo la órbita del Reino de Bohemia, hasta que este pasó a manos de los Habsburgo, junto con Silesia.
Durante los siglos XVII y XVIII, esta rica y estratégica región permaneció dentro del Imperio Habsburgo. Sin embargo, su destino cambió drásticamente con la Primera Guerra de Silesia (1740-1742), cuando el rey Federico II de Prusia invadió estos territorios, aprovechando la crisis sucesoria abierta tras la muerte del emperador Carlos VI. Como resultado del Tratado de Breslavia en 1742, la mayor parte de Silesia fue cedida a Prusia, marcando el fin de los ducados como entidades autónomas dentro del Sacro Imperio Romano-Germánico. Solo una pequeña parte del sur de Silesia, conocida como Silesia Austríaca, permanecería bajo control de los Habsburgo hasta el siglo XX.
El reinado de Fernando II (1619–1637) como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico estuvo marcado por la intensificación de la Guerra de los Treinta Años. Un ferviente católico apostólico romano, educado por los jesuitas, Fernando promovió la Contrarreforma en sus territorios hereditarios y buscó restaurar la unidad católica en el imperio, lo que provocó la resistencia de los príncipes protestantes. Su victoria en la Batalla de la Montaña Blanca (1620) consolidó su poder en Bohemia, pero la prolongación del conflicto atrajo la intervención extranjera -como la de Suecia y Francia-, sumiendo al imperio en una devastación generalizada. Aunque logró algunas victorias, su inflexible política religiosa exacerbó las divisiones internas y dejó al imperio debilitado y agotado hacia el final de su reinado.
Selecto y fascinante ejemplar de esta popular denominación (3 kreuzer) acuñada en la ceca de Glatz a nombre de Fernando II de Hasburgo en calidad de Sacro-Romano Emperador, Rey de Hungría, Bohemia y Croacia, y Archiduque de Austria (1619-1637). Sobreacuñación muy clara.
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