Urbino (Ducado), Guidobaldo II Della Rovere (1538-1574), Armellino, s/f (1538-1574). AR / 1,01g. / 19,38mm. Anv: ·GVI·VBAL·II·VRBI·DVX·IIII, arminio agazapado a der., ·E· en exergo. Rev: S·CRES EN TI VRB, San Crescencio con armadura galopando a der. y lanceando dragon. Urbino. Ref: CNI XIII, pag. 534#123; Cavicchi#123(v). Ex Coleccion de J. Eric Engstrom. Ex CNG. VF
El Ducado de Urbino se originó en 1443 cuando el Papa Eugenio IV elevó a rango ducal al hasta entonces Condado de Urbino (1213-1443), gobernado por la poderosa la familia Montefeltro. Bajo Federico da Montefeltro (1444-1482), Urbino alcanzó su máximo esplendor, no solo expandiendo considerablemente sus dominios, sino también convirtiendo a su corte en uno de los epicentros más importantes del Renacimiento italiano. En 1508, tras la muerte de Guidobaldo de Montefeltro, quien no tenía hijos propios, la corona pasó al primogénito de su hermana, Francesco Maria I della Rovere, bajo cuyo linaje continuaría el gobierno ducal hasta 1631. Finalmente, ese año, tras la muerte de Francesco Maria II della Rovere, el Ducado sería anexado por los Estados Papales bajo decreto de Urbano VIII.
Guidobaldo II della Rovere (1538-1574), sucedió a su padre, Francesco Maria I como Duque de Urbino. Al igual que este, fue un destacado condottiero, prestando sus servicios para la República de Venecia, los Estados Pontificios y la corona española, y ganando así un gran prestigio, influenza y riqueza en el campo de batalla. Guidobaldo fue además un generoso y sensible mecenas, que apostó por el esplendor artístico de Urbino, siendo especialmente conocido por los encargos que le realizó al gran Tiziano, quien lo retrató (1545) y a quien le compró el célebre óleo, La Venus de Urbino (1534). El duque, quien se casó dos veces, y tuvo cuatro hijos, enfermó gravemente durante un viaje, muriendo el 28 de septiembre de 1574, tras lo cual lo sucedería su hijo Francesco Maria II, último Duque de Urbino.
La pieza que aquí les ofrecemos es un raro armellino (=armiño) de plata, denominación que toma su nombre del animal que justamente aparece agazapado en el anverso. Por su parte, esta impresionante moneda renacentista, presenta en su reverso a San Crescencio, santo patrono de Urbino, a la guisa de San Jorge, es decir montado, al galope y lanceando a un dragón. Hermoso tono de gabinete, y envidiable pedigree, ya que perteneció a la colección de monedas renacentistas de J. E. Engstrom.Con la adquisición de esta pieza
les entregamos sin cargo su registro fotográfico en alta definición,
realizado por Art & Collections Photo Studio.